jueves, 2 de noviembre de 2017

EL POTENCIAL DE BLOCKCHAIN EN EL E-COMMERCE

¿Imaginan un comercio electrónico totalmente transparente? Y, ¿Un comercio electrónico donde todos puedan participar, descentralizado, y sin el obstáculo del intercambio de divisas? Les contaré un secreto: es posible, y le queda poco para estar presente en nuestro día a día.

Muchos con tan sólo leer el título puede que se hayan perdido. No teman, he aquí unas claves básicas para entender lo que viene a continuación y lo que nos depara el futuro. A estas alturas conocerán y por supuesto, en mayor o menor medida, manejarán el comercio electrónico o e-commerce. A grandes rasgos, han de saber que es una forma de comercio minorista que por medios electrónicos permite la compraventa a distancia de bienes y servicios. En cuanto a blockchain, ésta es una herramienta que desde 2009 está agitando los mercados mundiales, primero con su famosa criptomoneda bitcoin, y actualmente con las infinitas aplicaciones de la red ethereum. Blockchain es una tecnología que basada en una red P2P o peer to peer, permite registrar operaciones de forma permanente e inalterable. Una de las características principales y más prometedoras de Blockchain es que se trata, por su base en una red P2P, de una tecnología descentralizada -cuyo mantenimiento y control es llevado a cabo por los propios participantes en la red-. Otro apunte a tener en cuenta es que el registro de la operación que se realiza en la red, una vez validado por sus participantes, irá acompañado de una identificación inequívoca de las partes, sello de tiempo, objeto de la transacción y valor de la misma (si lo hubiere).


Una vez introducidos algunos conceptos básicos, cabe responder a la cuestión principal: ¿Qué potenciales usos tiene blockchain en el e-commerce? Pues bien, al hilo de la primera de las preguntas antes lanzadas, blockchain dada su capacidad de verificar, y contrastar operaciones, permite que la red en la que se realizan las transacciones sea mucho más transparente, ya que todo usuario tiene acceso al registro y puede comprobar las transacciones realizadas, así como algunos datos relativos a las mismas. Son ejemplo práctico de esta transparencia: la posibilidad que ofrece blockchain de ofrecer seguimiento en tiempo real de transporte de productos, la confirmación de recepción de las criptomonedas o valores en la cartera de una de las partes, o el control sobre la producción u origen de un determinado bien o servicio. Ello sin duda implica una mayor transparencia, y, por ende, una mayor confianza entre consumidor y vendedor, derivando ello en una adopción aún más amplia del comercio electrónico por todos.

Por otro lado, es de destacar los beneficios de la estructura descentralizada de blockchain. Este tipo de redes al no depender de un único proveedor, y cuyo mantenimiento no está centralizado en una sola figura, permitiría dar por finalizada la posibilidad de que tan solo aquellos con mayores cuotas de mercado -Amazon, Alibaba, E-Bay- concentren un gran porcentaje de las transacciones realizadas, en detrimento de aquellos productores con menor capacidad económica –sólo en EEUU, Amazon por ejemplo ocupa cerca del 48% del comercio electrónico-. Con blockchain, dado que se basa en una red P2P, se facilita el acceso de los pequeños y medianos productores con menor músculo financiero a la red, y así, vendan sus productos sin depender de filtros/plataformas como Amazon o Alibaba, es decir, marketplaces que les impongan precios, cuotas, o barreras imposibles de asumir. De esta manera, podríamos imaginar un comercio electrónico que permitiera comprar productos a comerciantes de los puntos más exóticos y remotos sin necesidad de pasar por un proveedor mundial que elevara los precios por los costes de intermediación.

Por último, como se puede comprobar blockchain tiene muchas y prometedoras aplicaciones en el comercio electrónico, sin embargo, la que más presente podemos tener es la eliminación de la barrera del intercambio de divisas. En este sentido, una de las aplicaciones más famosas de blockchain es la criptomoneda Bitcoin, la cual basada en la tecnología blockchain, permite la realización de transacciones sin que sea necesario intercambiar divisas o acudir a intermediarios financieros que realicen operaciones de intercambio o transferencia elevando el coste de la transacción y depreciando el valor de la misma. Ello se debe a que una vez convertida la divisa por el participante en la red –consumidor o productor- a Bitcoin, Ethereum, u otras alt-coins, los operadores que comercien en lenguaje blockchain para la realización de la transacción comprarán de forma previa una cantidad determinada de criptomonedas –personales e inalienables- que les permitirá mercadear sin tener en cuenta la barrera del intercambio de divisas; así las cosas, tampoco habrá que preocuparse por la velocidad de la transacción que será de segundos dada la ausencia de terceros que intermedien en ella.

En definitiva, blockchain permitirá un comercio electrónico más transparente, más justo, más rápido, menos costoso y dotado de una mayor seguridad jurídica.

Autor: Pablo Viedma Cabrera
Abogado. Vitech Legal
Colaborador del Laboratorio de Aplicaciones
de Neuromarketing Fusión Comunicación & Estrategia
pviedma@vitechlegal.com 

lunes, 23 de octubre de 2017

GANAR Y GANAR Y GANAR Y VOLVER A GANAR. ESO ES EL FÚTBOL - (Luis Aragonés, "el Sabio de Hortaleza")


Una reflexión sobre cosas importantes del Neuromarketing: CONTEXTUALIZAR

Con esta conocida frase, inmortalizó el brillante entrenador español su definición del fútbol: Ganar y ganar y ganar y volver a ganar… Eso es el fútbol.

¿Qué tiene que ver esa visión del fútbol con el Neuromarketing?

Pues en nuestra opinión hay un elemento clave en común:

Investigar comportamientos del consumidor mediante neuromarketing consiste en “contextualizar y contextualizar y contextualizar y volver a contextualizar. Eso es el Neuromarketing como proceso de investigación”.

Si bien es cierto que las técnicas y dispositivos tecnológicos utilizados en neuromarketing han superado con creces la calidad y precisión de los datos que se obtenían mediante procedimientos tradicionales, no es menos cierto que investigar y aplicar neuromarketing exige realizar cada investigación en los contextos adecuados, reales y por tanto, “habitados” por los consumidores a la hora de buscar, valorar y decidir dónde y cómo gastar sus recursos.

¿Qué entendemos por “contextualizar” en neuromarketing?

Llevar las unidades móviles y los dispositivos de investigación al lugar donde se produce el proceso de decisión de compra del bien o del servicio.

 Uno de los retos del buen marketing es segmentar correctamente, identificar al público objetivo con precisión y conocer qué piensan y qué sienten mientras crean su experiencia de compra. ¿Dónde vamos a encontrar con más precisión al cliente-objetivo que en el lugar donde él o ella ha decidido ir a comprar?

Sea en interiores o exteriores, sea en el establecimiento comercial, ya sea en la peluquería donde se presta el servicio o en el banco donde acude el cliente a hacer sus gestiones, contextualizar es estar donde él y ella están.

Es precisamente allí donde se crea la experiencia de compra, donde todos los sentidos del consumidor toman contacto con la marca. Por tanto, es el sitio de contextualizar y volver a contextualizar.

 ¿Y cuando las investigaciones a realizar es sobre el impacto y efectividad de soportes gráficos, spots TV, sitios web, etc.? ¿Cómo contextualizarlas?

Desde nuestro Laboratorio, seguimos apostando por salir de la cueva, del “espacio controlado” y llevar las unidades móviles de investigación al lugar donde el cliente toma contacto con la marca. Identificar qué punto de la cadena de contacto consumidor-marca es el adecuado para instalar el punto de investigación y desplegar toda la batería de dispositivos: Eye Tracking Fijo y Móvil, el Análisis de Expresión Facial, los neurosensores-EEG y el análisis de resistencia galvánica de la piel, conocido como GSR. Y allí, con toda “la orquesta” que el neuromarketing nos permite utilizar actualmente, se recogerán datos precisos de seguimiento ocular, huella emocional y nivel de recuerdo con la mayor efectividad.



Porque si para consultar sobre nuestra salud nos dirigimos al médico, si para consultar sobre un diseño y construcción nos dirigimos al arquitecto y para reparar nuestro vehículo vamos al taller de referencia, ¿a quién y a dónde vamos a acudir para conocer el comportamiento y sentir del cliente en su experiencia de compra o en su valoración y posicionamiento de la marca? Cierto… acudamos al cliente.

De ahí que desde estas líneas nos reiteremos parafraseando a Luis Aragonés en el “contextualizar y contextualizar y contextualizar y volver a contextualizar. Eso es el Neuromarketing como proceso de investigación”.


Gabriel Carrascosa Mendoza
Director del Laboratorio de aplicaciones de Neuromarketing Fusión Comunicación & Estrategia